Si hay algo que está provocando la tecnología es que quienes nos dedicamos a la planificación estratégica nos encontremos muy entretenidos observando su impacto evolutivo y permanente en el consumidor. Su impacto en su manera de ser, de actuar y de relacionarse, su impacto en la forma en que obtienen respuestas a sus necesidades, y su impacto en la creación de nuevas necesidades que son cubiertas por modelos de negocio que surgen al amparo de una tendencia o momento nuevo.

Si te dedicas al marketing, la publicidad o la comunicación -tal vez si te dedicas también a observar desde tu prisma el mundo en definitiva-, seguro que has caído en la cuenta de lo mucho que ha cambiado todo en los últimos 10, 5 años. De ser Internet un reducto para empresas ‘locas’ y profesionales ‘visionarios’ (léase en percepción negativa) a estar hoy Internet en cualquier aspecto de nuestra vida. De ser ‘raro’ a ser ahora realmente influyente y necesario en la forma en que nos relacionamos con los consumidores desde las marcas o empresas con las que trabajamos. Internet, tecnología, revolución, soportes y medios nuevos, mecanismos, globalidad. Etc. Vocablos que ponen en la tecnología el concepto de cambio. Cuando, al contrario, la tecnología no es el cambio, sino más bien el provocador de los cambios. 

La gran revolución que estamos viviendo en esa relación de mercado no va sobre la tecnología. Va sobre lo que la tecnología ha hecho en la sociedad. En los consumidores, en los productos, en las tendencias y en las realidades. Y es por eso donde, observando al consumidor, caemos en la necesidad cada vez mayor de observar lo que la tecnología ha hecho con ellos. Qué son tras impactar la tecnología en sus vidas, qué ha pasado con sus valores, sus necesidades y sus deseos tras el cruce -permanente- que la tecnología ha hecho en sus vidas… y en sus formas de vivir. Y, con ello, de pensar. Y, con ello, de sentir. Qué ha hecho la tecnología con el dinero que circula, en definitiva, en este sistema capitalista que da de comer a la publicidad.

La revolución que estamos viviendo va de valores. Los que modifica, alimenta, cambia y hace temblar. Va de mecanismos rotos tras la tecnología y de cómo la crisis mundial ha puesto sus artefactos adicionales para hacer saltar por los aires todo el refranero popular. Porque, en efecto, los conceptos tradicionales que imperan en el mercado hispano están cada vez más en un constante terremoto en función de cómo adopta el consumidor la tecnología en cada uno de los campos. Hablando de extremos, a izquierda de VS algunos clichés tradicionales y a la derecha algunos de los que surgen fruto del impacto del cambio permanente que supone la tecnología:

  • Amor y sexo: pareja para toda la vida VS amor encontrado gracias a plataformas de internet, Internet como plataforma de acceso libre a sexo.
  • Familia: matrimonio heterosexual con hijos, tener hijos antes de los 30 VS posibilidad de elección con nuevas técnicas de reproducción artificial, matrimonio homosexual, parejas sin hijos por elección.
  • Amistad: entre personas del mismo sexo VS amistad virtual, amistad escogida por intereses comunes potenciados por Internet.
  • Trabajo: estar en un trabajo cuanto más tiempo mejor, trabajo presencial, ‘fichar’ las horas necesarias VS trabajar por internet, trabajar con equipos deslocalizados, trabajar por objetivos.
  • Religión: una, cristiana VS ninguna, religiones basadas en la ciencia.
  • Autorrealización: dinero (y lucirlo), salir en TV/telediario, vivienda en propiedad VS vivir y disfrutar y mostrarlo, huir de la tecnología, deslocalización.

Una auténtica de revolución de valores que hace que cada concepto o necesidad básica adquiera ya múltiples valores. ¿En función de qué? Del grado en que el conocimiento tecnológico del consumidor impacta en cada uno de ellos y le modifica y amplía posibilidades, que le hacen poner en entredicho la existencia de esos prejuicios y preconcepciones.

Un momento interesante para el estudio del consumidor, con un agente invitado que amenaza con seguir cambiándolo todo: la tecnología. En los próximos días te presentaré un concepto propio que habla precisamente sobre ello y la forma de enfrentarlo desde el marketing.


Álex Rubio

Head of Planning at Twelfhundred.
Aligning brands with an ever-changing world. UJI University Lecturer. Speaker. Co-author 'Marketing digital para Dummies'.

Álex Rubio es Head of Planning en la agencia Twelfhundred. Alinea a marcas, empresas y profesionales con sus audiencias cambiantes. Profesor asociado en la Universitat Jaume I en el Grado en Publicidad y Relaciones Públicas. Conferenciante internacional y TEDx Speaker, desde 2007 ha impartido conferencias y docencia en más de 400 eventos en universidades, escuelas de negocio, empresas y en numerosas conferencias internacionales en España, Reino Unido, Costa Rica, Venezuela o Colombia, dentro del campo del marketing digital y estrategia publicitaria. También es co-fundador y conferenciante de Adictos Social Media -uno de los eventos pioneros en habla hispana sobre marketing digital-, Brand Associate en la plataforma MapMakers, Ambassador en Hootsuite y Creative Ambassador de Clandestina HUB Creativo Costa Rica. Reflexiona e investiga sobre el impacto de la tecnología en el consumidor y en la estrategia publicitaria para acercarse a los consumidores digitales, materia sobre la que escribe en en diversos medios de comunicación.

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