Quise ser periodista cuando era adolescente. No pude estudiar Periodismo ni en la universidad pública (no me llegó la nota) ni en la privada (no me llegaba el bolsillo). Acabé estudiando mi tercera opción, Publicidad y Relaciones Públicas, subiendo cada día al tren (bueno, eso más bien al principio…) durante cinco años para desplazarme a la facultad a 65 kilómetros de mi casa. Cosas del destino, sin acabar la carrera ya había trabajado en tres periódicos como periodista, momento en el que decidí virar de nuevo hacia la información persuasiva. Y ahora, aquí ando, trabajando como planner publicitario y director de estrategia en e2-361, estratega en IG y Say Yes Because, recorriendo el mundo fijándome en el consumidor, dando conferencias y clases en varias universidades. Y también escribiendo a diario (aquí en #replanning marketing principalmente, pero también en Mapmakers, PuroMarketing y en prensa escrita con una columna semanal en el periódico Levante-EMV) desde hace unos meses, algo que creo que me ha ayudado a crecer en todos los aspectos, y la razón por la que comparto contigo parte de mi aprendizaje con ello.

Escribo todas las noches, después de una jornada de trabajo normalmente de entre 10 y 14 horas (trabajo con equipos dispersos en varias zonas horarias). Se ha convertido para mí en una costumbre dominical definir los temas semanales –dejando algunos huecos para la inspiración más diaria-, y así cada día ya tengo decidido de qué hablar cuando me despierto y lo voy rumiando durante toda la jornada hasta escribirlo y publicarlo. Una lección diaria que escribo pensando en lo que me gustaría leer, y que tal vez leas de vez en cuando. 

Y ahora entiendo que esto que en principio hacía por un sentido diario de la responsabilidad con mis propias decisiones, en realidad te deja muchas más lecciones:

  • Superación por costumbre. Imponerse un reto como este que se tiene que hacer todos los días, sin fecha límite, seguramente sea algo nuevo para ti. Pero al final, cada día te acuestas con la sensación de haberte superado una vez más, de haber vencido al sueño, al cansancio, a las emociones, a las cenas fuera de casa, y a ese gran ego que todos tenemos. Y esa sensación de cada día sentirte un poco más maduro en tu campo, realmente es impagable.
  • Reflexión profunda. Tras cada artículo realmente sientes que sabes más que cuando empezaste a escribirlo. Es curioso cómo a medida que vas escribiendo sobre un tema que creías tener en tu zona de confort, te das cuenta de las lagunas que tenías y las vas completando con la información que te faltaba. Escribe solo sobre lo que sabes, y cada vez que escribas acabarás sabiendo más y mejor sobre ello.
  • Crítica y crecimiento. Puede que te ocurra como a mí y no te guste la crítica negativa. Pero con el tiempo, acabas entendiendo que es gracias a ella cuando abres nuevas vías de reflexión y mejora; los halagos solo conducen al bloqueo. En mi caso, creo que este punto es uno de los que más me ha ayudado a crecer como persona y profesional, pues a pesar de haber estado expuesto durante años como speaker a una audiencia, no me había enfrentado suficientemente a la opinión más reflexiva y pausada detrás de una lectura.
  • Humildad. Si estás suscrito a este blog, debes saber que cada día recibes ante todo un artículo humilde, reflexionado y muy personal. Es la forma que creo que debe de adoptar cada palabra. Creo que no debes tener tampoco todas las respuestas ni querer tenerlas. Pero sí debes dar soluciones reales a diario. Estudia, asiste a clases que dan otros, busca y amplía información, y hazlo para tratar de escribir algo que merezca el tiempo de tu lector, cada día. Esa es la única fórmula que hará que todo valga la pena.

Estas son las razones por las que escribo. Puede que tú tampoco te dediques a ello, pero dedicarle un tiempo diario hará, sin duda, que cada día seas un poco mejor en aquello a lo que te dedicas.